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John GrahamA estas alturas todo el mundo habrá oído hablar de Steven Slater, el sobrecargo estadounidense que, habiendo sufrido demasiados abusos por parte de los pasajeros, maldijo al último de ellos por el intercomunicador, activó el tobogán de escape de emergencia del avión, tomó una cerveza y se deslizó hasta la plataforma. Slater instantáneamente se convirtió en un héroe popular. Camisetas con la frase "Liberen a Steven Slater" están apareciendo por todos los Estados Unidos.
Slater finalmente había tenido demasiado con los abusos que se supone debía aceptar. Cuando la pasajera le golpeó la cabeza con la puerta del compartimiento superior, las normas de la aerolínea eran que debía actuar con moderación. Esta vez, no lo hizo.
Los estadounidenses (y muchos otros) se identifican con Steven Slater. Cuando la recuperación económica trae repuntes en el mercado de valores, pero no un progreso real en la creación de puestos de trabajo, se supone que debemos aceptarlo. Cuando nuestros líderes electos no tienen en cuenta ni siquiera los problemas graves como el cambio climático y la energía, se supone que debemos esperar hasta las próximas elecciones, como si eso fuera a cambiar los sistemas de gobierno corrompido por el dinero y la cobardía. Cuando vemos que la brecha entre ricos y pobres destruye el tejido mismo de nuestra vida pública, se supone que lo que debemos hacer es esforzarnos más por ser ricos nosotros.
Pero sobre todo estamos enojados porque sentimos que estamos siendo privados de esperanza a pesar de, al menos en Estados Unidos, la retórica de un Presidente lleno de esperanza. Las fuerzas externas parecen controlar tanto que afectan nuestra calidad de vida. ¿A cuántos de nosotros nos gustaría gritar, al igual que Howard Beale en la película clásica de 1976, Network, "¡Estoy enojado como el infierno, y no lo soportaré más!" ¿Cómo puede sorprendernos el éxito que ha tenido el Movimiento Tea Party en los Estados Unidos?
Hay una segunda historia. El martes por la noche hubo una pelea en el béisbol norteamericano entre los Rojos de Cincinnati y los Cardenales de San Luis. En los deportes siempre hay peleas, pero la única cosa especial sobre ésta fue la reacción de los comentaristas de deportes de radio a la mañana siguiente. El consenso entre los comentaristas y sus oyentes fue que la pelea había sido algo bueno, no sólo porque había ayudado a revivir el decadente interés en el béisbol, sino que le había puesto jugo a la vida de los fans. Quedó claro, al escucharlos, que tanto los expertos como los aficionados coincidieron en que la ira violenta en el deporte genera entusiasmo en los aficionados, cuando tan pocas cosas en su vida lo hacen. Así que a pelear se ha dicho.
Nadie expresó el pensamiento exactamente de esta manera, pero el punto de estos comentaristas y las llamadas de sus oyentes era claro: muchos de nosotros hemos perdido la pasión y la energía que hace que la vida sea divertida y emocionante, y ver a otros pelear (y, presumiblemente, arremetiendo hasta contra nosotros mismos) puede resucitar a estos muertos vivientes.
Pon estas dos historias juntas. La reacción a Steven Slater muestra lo enojados que estamos por las injusticias y la incompetencia que constantemente están degradando nuestra vida económica y social - mientras se nos dice que reprimamos la ira y aceptemos todo aquello sobre lo que, según percibimos, no tenemos ningún control. La reacción a la pelea de béisbol ofrece una salida: ejercitar nuestra ira a través de aplaudir la violencia nos hace sentir mejor, nos despierta y vuelve a encender nuestras pasiones. Esta salida no es sólo para fanáticos de los deportes - y no sólo para los estadounidenses. El mensaje es que si ves a alguien o algo que no te gusta, entonces reacciona según tu enojo, tal vez no con un golpe, pero gritando amenazas, enviando mensajes hostiles a la prensa local, publicando basura anónima por internet - o aplaudiendo a quienes lo hacen. Haz esto, y te sentirás vivo de nuevo.
Estas son opciones limitadas y peligrosas. Yo veo otra opción. Durante casi 30 años he sido líder del Giraffe Heroes Project, una organización sin fines de lucro, cuya misión motivar a las personas arriesgarse por el bien común y darles herramientas para tener éxito. Durante este tiempo hemos honrado a más de 1,100 "Héroes Jirafa", personas que actúan con valentía y compasión para ayudar a resolver los problemas públicos que más les interesan. Cuando contamos las historias de estas extraordinarias personas, esto inspira a otros para actuar con respecto a los problemas que ven. Es una estrategia simple. Funciona y ahora lo estamos haciendo en todo el mundo.
Los Héroes Jirafa asumen difíciles, y a veces peligrosas, tareas. Cuando les preguntamos qué los hizo empezar y qué es los que los mantiene, casi todos responden que su motivación viene de hacer algo que para ellos es significativo, algo que para ellos es muy importante, y que sale desde lo más profundo de su ser.
¿Es esto una respuesta a nuestra ira? ¿Y es parte de nuestra respuesta al Llamado de Cuax a la Acción que tan cuidadosamente fue elaborado este año? ¿Qué tal si reaccionamos ante la injusticia y la incompetencia no lanzando un golpe real o figurativo o deslizándonos por un tobogán, sino concentrándonos en algún problema que realmente nos importe y tomando medidas para ayudar a resolverlo, ya sea en casa o en otro lugar? ¿Qué tal si, como los Héroes Jirafa, vemos estos problemas como retos, que no solo despierten nuestra ira, sino nuestra pasión, creatividad y nuestro compromiso de realmente hacer mejor las cosas? ¿Y qué tal si nos enfrentamos con la injusticia y el insulto poniendo todo lo que tenemos, tomando riesgos, haciendo lo necesario, forjando las redes y las alianzas necesarias para conseguir los resultados que decimos querer? ¿Y si enfrentamos todas las mentiras que oímos con la verdad, y asumimos los conflictos que esto nos traiga? ¿Y si desafiamos a todos los huesos complacientes de nuestro cuerpo, y en el cuerpo de otros, y estiramos el cuello para marcar la diferencia?
¿Qué tal si, después de decir, "no voy a soportar más esto", añadimos, "y esto es lo que voy a hacer al respecto"?
John Graham es el autor de "Stick Your Neck Out; A Street-smart Guide to Creating Change in Your Community and Beyond" (San Francisco: Berrett-Koehler, 2005) (Estira tu cuello; una guía práctica para crear el cambio en tu comunidad y más allá) y "Sit Down Young Stranger" (Langley: Packard Books, 2008) (Toma asiento joven forastero) . También es el Presidente del Giraffe Heroes Project www.giraffe.org y ex diplomático de los Estados Unidos.
NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.