El camino hacia la justicia en Kenia

Ann Njeri NdianguiAnn Njeri NdianguiEstoy perpleja por una serie de cosas que suceden en mi patria, la gran nación de Kenia. Estoy clara acerca de la necesidad de una paz duradera y estabilidad en este país, al que yo personalmente quiero mucho. Pero también estoy clara sobre la necesidad de justicia, justicia tanto para los autores, perpetradores y las víctimas de la violencia post-electoral en Kenia 2007/2008. Es triste que cientos de los 600,000 desplazados internos (IDP) aún permanecen en patéticos campamentos teniendo una vida sin esperanza, por no mencionar las más de mil personas que fueron brutalmente asesinadas o mutiladas.

Mientras escribo esto, se lleva a cabo una renombrada "reunión de oración" para acoger a los "Ocampo six", los seis sospechosos que se cree tuvieron la mayor responsabilidad por los crímenes cometidos durante la violencia post-electoral 2007/2008. Están volviendo de La Haya, Holanda, donde se enfrentaron a la Corte Penal Internacional (CPI). Ocampo es el principal fiscal de la CPI. Los sospechosos, hombres de gran influencia en el país, incluyen al Vice Primer Ministro Uhuru Kenyatta, al jefe de la administración pública Francisco Muthaura, al ex jefe de la policía Ali Hussein, al diputado de Eldoret Norte (y Ministro de Educación despedido) William Ruto, al diputado por Tinderet y ex ministro de industrialización Henry Kosgey, y al presentador de radio local (FM Kass) Joshua Sang.

Creo que como nación estamos fallando terriblemente al no separar los procesos legales de la política en este caso. Este asunto de "La Haya" se está volviendo algo político. El gobierno de Kenia ha dicho a la Corte Penal Internacional que el caso es inadmisible ante el tribunal de la CPI y que los hombres deben ser juzgados en nuestro país. No confío en la motivación del gobierno y las intenciones de querer manejar el caso en Kenia. Tiempo atrás, al gobierno se le dio la oportunidad de crear un tribunal local. Pero debido a las políticas involucradas, ellos clara y categóricamente optaron por La Haya. ¿Por qué están cambiando de opinión ahora? ¿En función de los intereses de quién están actuando?

Si los seis sospechosos son inocentes, entonces ni ellos, ni cualquiera de sus partidarios tienen de qué preocuparse. Una cosa es tan cierta como la muerte: un tribunal local será empañado por la corrupción y la impunidad. Sí, un tribunal local es una buena idea, ¡pero esto debe ser para el manejo de los peces pequeños! Para los peces gordos, ¡La Haya sigue siendo una mejor opción!

Se entristece mi corazón cada vez que oigo a kenianos ordinarios hablando sobre cómo acudir a La Haya significa vender nuestra soberanía. Este es el mensaje que los políticos han estado martillando en la cabeza de la gente. Pero yo contradigo esta forma de pensar. No estamos regalando nuestra soberanía mediante la búsqueda de la justicia en la Corte Penal Internacional, estamos fortaleciendo nuestra independencia y la creación de una cultura de transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas.

Muchos kenianos están ciegos y los políticos codiciosos y egoístas, que no se preocupan por un segundo sobre el interés público, les están lavando el cerebro. No les importa si tenemos comida, educación, un techo sobre nuestras cabezas, ropa para cubrir nuestra desnudez ¡o la atención médica adecuada! Lo único que les importa son ellos mismos... y nos están utilizando, como marionetas, para satisfacer su interés personal. Nosotros, los ciudadanos, somos la mayoría y tenemos el deber de exigir a nuestros líderes que sean responsables. Con el debido respeto, ¡debemos desafiar su pensamiento y su conducta! Conformarse y ajustarse a sus ideas torcidas es, y seguirá siendo, un delito, si es que queremos llevar a nuestro país por el camino de la transformación.

Lo que más me entristece son los diputados que organizaron la reunión de oración/fiesta de bienvenida a casa, presentando a los seis como héroes, y a los 42 Miembros del Parlamento que acompañaron a los seis sospechosos a la CPI. Seguramente hubieran podido hacer mejores cosas con los miles de dólares que gastaron en ese viaje - como reubicar de los desplazados internos, o apoyar a los programas de paz y reconciliación que se llevan a cabo en el país o incluso ¡pagar las facturas del hospital para los miles que no pueden permitirse el lujo de pagar! Mi gran pregunta a estos diputados: ¿Qué mensaje están pasando al país y a las víctimas de la violencia post-electoral? Definitivamente, no les están diciendo a las víctimas que lamentan el dolor por el que han pasado, ni les están diciendo que se preocupan por ellos ¡y que protegerán sus derechos y tratarán de satisfacer sus necesidades! En cambio, el mensaje que están enviando es realmente preocupante; ustedes no nos importan... ¡lo único que nos importa somos nosotros mismos!

Lo que les digo a mis compatriotas kenianos es: ¡Dejemos a Ocampo en paz! Dejemos que haga su trabajo. Si los sospechosos son inocentes, serán puestos en libertad. Si son declarados culpables, la Corte se ocupará de ellos y esto servirá como una lección para todos nosotros. Lo que más necesitamos en todo este proceso es paz y madurez. No caigamos en la trampa de algunos de nuestros líderes que están engañando al país y lo están sumiendo en la impunidad y la codicia. Kenia es una central de poder regional. Si Kenia logra actuar correctamente, puede ser un ejemplo para el resto de África.

Ann Njeri Ndiangui tiene un diplomado en Tecnología Informática. En los tres últimos años ha estado trabajando con Iniciativas de Cambio en Kenia y otros lugares, en el área de la Paz y la Reconciliación, Programas de Liderazgo Creativo (para jóvenes) y programas de Liderazgo y Gobernanza. En marzo de 2011 fue galardonada con Premio del Día Internacional de la Mujer Sobresaliente en el Servicio.

NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.